Escribir no siempre es fácil

1. Abr 2025 | Escribir, Leer

Siempre me ha encantado escribir. Y no solo porque es una actividad que me relaja, me mantiene cuerda (más o menos) y me ayuda a conocerme mejor, sino sobre todo porque me divierte. No escribo para vender libros (afortunadamente, porque soy una escritora española de fantasía satírica), sino porque necesito contar esa historia. Aparece en mi cabeza y se niega a desaparecer hasta que la vomito entera. Por eso, los momentos en los que escribir no me resulta sencillo son tan duros para mí.

Mira todo lo que he ganado con mis libros. Dentro de poco, millonaria.
Mira todo lo que he ganado con mis libros. Dentro de poco, millonaria.

Hoy me gustaría hablarte un poco sobre este tema y darle un poco de visibilidad a cómo es esto de seguir escribiendo cuando el resultado te parece todo el rato una inmensa chusta. Si te interesa saber más, acompáñame en este viaje para conocer a los fantasmas de la absurdez, digo, del presente, el pasado y el futuro.

El presente:

Últimamente estoy pasando una de esas fases en las que escribir cuesta más de lo que debería. Aún me divierto cuando lo hago, no me malinterpretes, pero el resultado final no luce tanto y me deja con una sensación amarga, de no ser capaz de sacarle todo el partido posible a lo que quiero contar.

No te preocupes, no se trata de ninguna crisis trascendental ni nada de eso. Se debe más bien a que estoy trabajando en una novela de terror que ya tengo casi terminada. La historia me gusta y llevo queriéndola contar mucho tiempo, pero el terror es un género que me cuesta mucho y que, si bien consigo que funcione cuando se trata de relato, cuando lo intento con novelas no terminan de brillar. Sin embargo, si algo me gusta es forzar mis límites y salirme de lo que me resulta fácil que es, en pocas palabras y simplificando mucho, la fantasía.

No me arrepiento del tiempo que he invertido en escribir esta historia, que tampoco ha sido tanto; en realidad solo llevo con ella un par de meses. He aprendido, practicado y mejorado, aunque el resultado diste mucho de estar a la altura de mis expectativas. En fin, tampoco esto es tan importante, gran parte de la escritura consiste en corregir y reescribir hasta que estás contenta con el resultado.

La corrección es todo alegría y diversión.
La corrección es todo alegría y diversión.

El pasado:

Una de las cosas que me impulsa a seguir adelante, a pesar de que me horrorice el resultado de la novela, es que no es la primera vez que me pasa y sé cómo termina. ¿En humillación, sufrimiento y exilio? No, en una buena novela corregida y repasada veinte millones de veces hasta quedar como yo quería.

Este mes por fin he publicado la segunda parte de Las crónicas absurdas, que arrancó en 2022 con Intrigancles contra el sistema demostrático de la mano de editorial Cerbero, la mejor del mundo entero. Se títula Sesio contra la leyenda idiosincrásica y cuando terminé de escribirla era un espanto.

¡Y ahora, mira lo guapísima que es!
¡Y ahora, mira lo guapísima que es!

El caso es que no se sostenía ni como historia de fantasía ni como libro de humor. Nada. Así que la reescribí entera y, de pronto, se convirtió en una novela completamente distinta. Los personajes ganaron en profundidad, la trama se volvió más interesante y el humor, aunque muy diferente del de Intrigancles, me hace muchísima gracia (que es lo único importante cuando escribes chistes idiotas, porque se parte de la base de que no le van a gustar a nadie más).

Aun así, publicar esta novela me ha costado. De hecho, debería haber salido en 2024 y se fue retrasando porque estaba obsesionada con que no iba a gustar, a pesar de que según la opinión de mis lectores betas y de mi editor no tenía de qué preocuparme. Ahora estoy mucho más tranquila y feliz. La novela ya está a la venta y algunas personas se la han leído ya (¿qué os pasa? ¡Con lo que me costó escribirla y no os ha durado ni dos días!) o están en ello y me han escrito para contarme que se están riendo mucho o que les ha gustado la historia.

Sé que con la de terror no pasará lo mismo, seguramente termine en el cajón de las novelas sin publicar junto con otras tantas. No me preocupa, ya está escrita y puedo pasar a la siguiente. Precisamente, la pila de libros enterrados en un cajón es lo que nos lleva a visitar al fantasma del futuro.

El futuro

Además de esta novela, en 2025 no voy a escribir muchos libros más. Quizá me ponga en algún momento con Srava02 y/o una historia maravillosa de la que llevo enamorada desde que se me ocurrió. Ambas son novelas cortas, así que no es mucho para lo que estoy acostumbrada. No te preocupes (o cantes victoria) que eso no significa que me retire ni nada de eso.

El tema es que he estado haciendo recuento de novelas escritas y publicadas y llevo un total de trece frente a cinco, que no es mal número y tiene una rima estupenda, pero me gustaría que creciera un poco. Así que este año voy a centrarme en corregir dos historias que terminé el año pasado y no he vuelto a abrir desde entonces. Por si te lo estabas preguntando (tú asiente como si trataras con una desequilibrada), sí, son el Monsterfuck y los Gilipollas.

Además, me gustaría corregir la segunda parte de la trilogía de CiVa para poder terminar la última novela el año que viene (no quiero buscarles editorial hasta que no haya escrito la trilogía entera). Tengo muchas ganas de que la gente lea esta historia y, al mismo tiempo, sé que es muy posible que no vea nunca la luz. Al menos, los betas de la primera novela están encantados y deseando leer la segunda.

Por último, la espinita que llevo clavada en el corazón: las Apokaladies. Tengo que pensar muy bien qué hacer con ella porque creo que es una buena novela, con muchas posibilidades, pero no encaja en ninguna parte y solo acumula rechazos. Este año quiero reflexionar y buscarle una salida, algo se me ocurrirá. Supongo. Espero. Yo qué sé.

No he dado muchos detalles sobre la novela que estoy escribiendo porque mi intención es presentarla a un concurso que sé que no va a ganar y no quiero que nadie pueda identificarla (como si la gente leyera mi blog en masa). Y no es la única, también voy a presentar otra historia que también va a fracasar estrepitosamente en otro certamen distinto. Oye, hay que saber perder con estilo.

Espero que alguno de mis proyectos te haya llamado la atención y te plantees leerlo algún día. Si sientes curiosidad y quieres saber algo más, pregúntame en comentarios. O si lo prefieres, puedes comprobar qué tal me ha quedado Sesio contra la leyenda idiosincrásica, que ya está a la venta (guiño, guiño, codazo, codazo.).

Yo, la reina del marketing.
Yo, la reina del marketing.

Para todos aquellos que no habían disfrutado antes del dudoso honor de enfrentarse a mi ARTE hombrepalista, aclaro que todas las imágenes son originales y han surgido a partes iguales de una mente enferma y una mano inútil: la mía. Y sí, la cutre-calidad de las fotos también es marca de la casa.

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