Próximamente saldrá a la venta mi nueva novela «Sesio contra la leyenda idiosincrásica», que continúa la aventuras del sufrido y encantador Adiposio. ¿No sabes quién es este señor tan maravilloso? No pasa nada, se soluciona fácilmente leyendo el libro anterior: «Intrigancles contra el sistema demostrático».

En realidad, no es necesario conocer a Adiposio, ambas historias pueden leerse por separado. Son novelas independientes más allá de compartir un par de personajes, aunque la segunda, inevitablemente, es consecuencia del cierre de la anterior y si lees Intrigancles después de Sesio te la habrás destripado un poco.
Estando tan relacionadas, supongo que resulta inevitable compararlas, aunque creo que son muy distintas. La primera diferencia viene de su origen. A la hora de escribir Intrigancles, la concebí como un retelling (ya sabes, esto tan bonito de coger una historia y reescribirla cambiando lo que te sale del pie) de Jasón y el Vellocino de Oro. De ahí tomé no solo los personajes sino, sobre todo, la trama, que resulta lineal y es bastante básica. Seguimos al grupo de Intrigancles viajando del punto A al B, de allí al C… y así hasta regresar (o no) al A.

Sin embargo, para contar la trama de Sesio, tomé como base las Edda que son colecciones de historias sobre mitología nórdica. Como imaginarás, lineal, lineal, la cosa no es, así que construir una trama en torno a eso ha sido más complicado, pero me ha dado mucha más libertad para contar la historia, una vez más, como me ha salido del pie.
Al reflexionar sobre todo esto, me he reencontrado con mis apuntes de Intrigancles y la correlación con la historia de Jasón y mi ficticia Helenosia y he pensado en compartir un poco el proceso por el que los personajes se acabaron convirtiendo en lo que son. No voy a destriparos la historia en sí explicando las diferencias y similitudes entre ambas versiones ni tampoco todos los chistes, solo me centraré en el origen de los personajes. No sé si a alguien le interesará o no, pero aquí te dejo esta curiosidad por si alguna vez te has preguntado de dónde salieron Zeta o Refrigerio.
Jasón y el Vellocino de oro:
A estas alturas, supongo que ya te imaginarás que el gilipollas de Intrigancles no es otro que Jasón, que tampoco era mucho más entrañable en la historia original, la verdad. El Vellocino de oro que debe buscar se convierte en mi novela en el Churrinflusflis místico (mi nombre es mucho mejor, ¡chupaos esa, griegos clásicos!).
Tengo por costumbre investigar exhaustivamente antes de ponerme manos a la obra con cualquiera de mis historias. De hecho, para Sesio no solo leí las Eddas sino varios análisis e interpretaciones de las mismas. Cosa que no notarás si decides leerla porque apenas quedan trazos sueltos que identificar. Sin embargo, la historia de Jasón y la mitología griega en general era un tema del que conocía lo suficiente como para lanzarme y solo necesitaba información a la que pasarle un filtro absurdo y hacer algunos chistes sobre ella. Así que robé personajes y nombres idiotizables con total descaro de la Wikipedia (niños, no hagáis esto en casa). Espero que puedas perdonármelo y que no se me llene el blog de comentarios de «según el estudioso Agarribo Troncírez, esto no es así».

El Vellocino que Jasón debía recuperar se encontraba en la Cólquide en manos del rey Eetes, padre de la bruja Medea. La bruja de mi historia se llama Embelesia y es hija del rey Tete de Coquillas, hogar del Churrinflusflis místico. En la historia original, Medea tenía un hermano, Apsirto, al que renombré como Repelentio porque me gustaba mucho más, ¡dónde va a parar!
Si el medio de transporte de Jasón es su nave, la Argo, el de Intrigancles será una barquichuela de mala muerte bautizada como Brillos. Durante su viaje, tropezará con otros personajes como, por ejemplo, la reina Hinsípila de la isla de Leños, inspirada en Hipsípila de Lemnos.

Como comentaba antes, no voy a hacer hincapié en la historia en sí, pero para quien la conoce es sencillo situarse en todos los puntos del viaje y encontrar la inspiración que los creó. Como última curiosidad, quería mencionar un punto de la historia que escribí y más tarde eliminé por completo. Se trata de la visita de Jasón a Fineo, el adivino ciego, que, en mi versión, se llamaba Finito y tenía un grave problema con una infestación de gorriones asesinos. ¿Por qué? Yo qué sé.
Los Brillosnautas
Si los Argonautas tomaban su nombre de la Argo, entonces supongo que los míos son los Brillosnautas y no todos están basados en personajes que aparecían en la historia de Jasón. Adiposio, sin ir más lejos, es un personaje original creado con mucho cariño para compensar al odioso Intrigancles. A Jasón le hubiera hecho falta un buen Adiposio, pero claro, ¿a quién no le hace falta un buen Adiposio?
Como no había mucha mujer en la expedición y lo que había no me daba tanto juego, transformé a Orfeo, cuya música era legendaria, en Orquestia, que toca la zampoña que da gusto. Y a los hermanos alados Zetes y Calais en las hermanas Zeta y Calas.

Veo y Oigo son los adivinos Idmón y Mopso. Céneo, quien nació mujer, pero le fue concedido el deseo de convertirse en hombre de un modo mucho menos bonito que en mi historia, se corresponde con Refrigerio y su marido, Halción, está inspirado en Linceo, que tenía una vista prodigiosa. A este último, estuve tentada de no cambiarle ni siquiera el nombre.
Aunque, más allá de estas breves indicaciones, cada personaje creció para tomar su propio camino. ¿Y el resto? Rudimencio, Lealio, Buye… No salen en la historia de Jasón, otro motivo más por el que mi versión es mucho mejor.
¿Y Sesio?
Sesio no existe, ni en las Edda ni en la vida real (¡ains, qué pena!). Lo creé, igual que al resto de personajes, para la novela. En este caso solo algunos elementos mitológicos y culturales están reflejados, con su correspondiente nombre chorra, en mi versión del mundo nórdico. ¿Hay referencias a las Edda? Las hay, incluso hasta un cameo de Snorri y todo.
Por lo demás, hay escenas levemente inspiradas en cuentos sacados de las Edda y menciones aquí y allá que no tienen mayor relevancia. La historia de Sesio y quienes lo rodean es más compleja. Cada uno muestra un aspecto de las apariencias, la mentira y el autoengaño o de sus opuestos. Y entre todos ellos, mi dulce Adiposio pasándolas canutas, como siempre. ¿No irás a dejar al pobre solito y triste?
Para todos aquellos que no habían disfrutado antes del dudoso honor de enfrentarse a mi ARTE hombrepalista, aclaro que todas las imágenes son originales y han surgido a partes iguales de una mente enferma y una mano inútil: la mía. Y sí, la cutre-calidad de las fotos también es marca de la casa.

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