6 ideas para que tu personaje viva en su mundo

En la entrada del mes pasado, comenté algunos detalles que me gusta ver en la construcción del mundo de las historias que leo. Una de las cosas que mencioné es que gran parte de la importancia de ese lugar que estamos creando es cómo se refleja en los personajes. Así que hoy quería ahondar un poco más en esa parte de nuestro worldbuilding que ayuda a darle realismo y profundidad a los personajes.

A la hora de crear a mis pequeñuelos, tengo un documento con doscientasmilquincipientas páginas con sus correspondientes cunquipuentosmillonessesimilmurricientas preguntas, pero como no quiero que salgas corriendo, voy a dejarlo solo en las que considero más interesantes:

1 – ¿Qué tal vamos de educación?

Al hablar de si un personaje tiene o no educación, lo primero que me viene a la cabeza es la cantidad de libros que he leído en los que este recurso solo servía para diferenciar el nivel de riqueza de los personajes, asociando el ser pobre con no tener estudios. Esto es perfectamente lícito; no me parece ilógico que ese granjero de tu mundo de fantasía que lleva trabajando desde los cinco años no haya sacado tiempo para aprenderse la lista de los reyes goribundios (o como se llame el equivalente godo de tu mundo). Sin embargo, es una lástima quedarnos simplemente en eso.

Para empezar, recibir una educación y tener estudios no es lo mismo. Puede que tu personaje no haya ido al colegio, pero seguro que ha recibido una educación. Lo primero, si tu granjero no sabe contar, ¿cómo va a hacer negocios? Quizá no sepa hacer la raíz cúbica del logaritmo neperiano de la derivada de infinito elevado a las menos quince dividido por la integral del coseno, pero contar cuántas monedas le dan a cambio de un pollo seguro que sabe. Y no creo que lo haya aprendido por ciencia infusa. Así que no quiero centrarme tanto en cuánto sabe tu personaje, como en el tipo de conocimiento y en la forma en que lo ha adquirido.

Cuando hablo de tipos de conocimiento, me refiero a que no solo existe el académico. Hay una serie de cosas que aprendemos estudiándolas y otras que las asimilamos según nuestras experiencias. Por ejemplo, si tu mundo tiene un nivel determinado de tecnología o si existe la magia, el conocimiento que posean tus personajes será muy diferente dependiendo de su cercanía con estos conceptos.

Puedes tener un académico que ha estudiado cómo funciona un aparato, pero no sabe que se atasca en ciertas situaciones porque no lo ha usado jamás. Mientras que alguien que esté acostumbrado a utilizarlo, quizá no entiende su mecanismo interno, pero seguramente conocerá todos sus vicios. Funciona de idéntica manera con las razas: si una persona no ha visto a un ser de otra raza jamás, solo tendrá conocimientos teóricos que pueden incluso no ser ciertos (este tipo de cosas suelen dar mucho juego), mientras que quien conviva con ellos conocerá mejor sus costumbres.

Tú crees que sabes mucho, pero esto se arregla con fuerza bruta.

Decide qué tipo de conocimiento quieres que tenga tu personaje y sé consecuente con tu decisión. Haz que las cosas que sabe se adecúen con la educación que tiene. Por supuesto que puede haber un personaje que posea un conocimiento profundo de un tema tanto a nivel teórico como práctico y eso está bien si tú tienes claro cómo ha llegado hasta ahí. Y ten en cuenta que nadie lo sabe todo ni tiene a su alcance todas las respuestas. Así que distribuye el conocimiento sabiamente entre los personajes de tu historia.

En cuanto a la forma de adquirirlos, la sociedad de tu mundo tendrá una estructura pensada para formar a la gente al nivel que considere adecuado. No es lo mismo educarse en casa que en una escuela o en un internado. Cualquiera de estas opciones tendrá un impacto en la forma de ser de tus personajes. Es posible que, si tu personaje se ha educado en casa, no tenga tantas amistades o rivalidades de toda la vida como si lo ha hecho con más gente. Y seguro que si lo piensas se te ocurren opciones mucho más locas. ¿Cómo se aprende la magia? ¿Hace falta que un viejo mago te forme durante años rodeado de libros polvorientos o basta con comerte una seta mágica y tener una revelación?

2 - La familia

Lo primero es definir el número de miembros y la dinámica familiar, por supuesto. Todos hemos leído la historia del pobre héroe huérfano que no tiene a nadie en la vida un montón de veces y no tiene nada de malo (número de miembros 1, dinámica llena de drama). Sin embargo, una buena familia incordiando por ahí puede aportar muchísimo a la historia. Estoy pensando, por ejemplo, en el Marco Didio Falco de Lindsay Davis (si no lo conoces, échale un vistazo que merece la pena). El tipo es un investigador privado en la Roma de Vespasiano, tiene un aire a esos antihéroes canallas de la novela policíaca. También tiene una familia inmensa de lo más peculiar con la que guarda una relación de amor odio de lo más divertida.

Mi familia hombrepalista.

Pero estábamos hablando del mundo en que vive nuestro personaje y, por lo tanto, debemos ir más allá. ¿Cómo son las relaciones familiares en tu mundo? No es lo mismo criarte dentro de una sociedad que considera la familia como algo sagrado, que en una sociedad que promueve entregar a los niños a comunas desde una edad temprana. Quizá en tu mundo la familia no tiene nada que ver con la sangre, sino con pertenecer a un gremio o haber pasado por las mismas experiencias juntos. ¿Quién lidera la unidad familiar? ¿La persona de más edad? ¿la madre? ¿el padre? ¿Serafina la cuidadora de niños del distrito tres? Todas esas cosas marcan a una persona.

3 - La religión

Tal vez puedas pensar que como tu personaje es ateo no necesitas nada de esto, pero salvo que la religión no exista o sea tabú en tu mundo, lo normal es que impregne su vida cotidiana. No me había parado nunca a pensar en la cantidad de expresiones religiosas que utilizo habitualmente hasta que me exigí cambiar todas las que usa uno de mis personajes por una versión propia. Ahí fue cuando comprendí que la lista de expresiones religiosas que empleamos es impresionante.

En algunos libros me he encontrado lo contrario, una sociedad en la que nadie le da importancia a la religión, que parecen creer solo en el dinero y en la que, sin embargo, los personajes mientan a los dioses todo el rato. Se pueden sustituir esas expresiones por frases hechas referidas a miembros prominentes de la sociedad, figuras legendarias o incluso refranes.

Así pues, lo que marca la importancia de la religión en la vida cotidiana no es tanto las creencias de tus personajes sino de la sociedad en la que viven. Con las supersticiones pasa algo similar, casi todos los lugares tienen algunas. Párate a pensar qué tipo de sociedad quieres reflejar y haz que tus personajes vivan en ella.

4 - El día a día

En la entrada del mes pasado ya hablé largo y tendido sobre las profesiones y también sobre la importancia de la ley y el orden social establecido, pero nunca está de más recordarlo. Tus personajes tienen que ganarse la vida y, aunque no lo expliques en ningún momento, es importante que tú lo tengas claro. Decide qué gastos pueden permitirse y cuáles no. No todo el mundo tiene el mismo poder adquisitivo. Además, cada profesión tiene una serie de necesidades que tu personaje debe respetar y que, por suerte, defines tú.

A ver en qué me gasto la extra. ¿Cobro extra? Estaría bien saberlo.

El tema de la ley es algo que los personajes tienen muy presente en distopías y tiranías, en sociedades muy represivas en general, pero la realidad es que todas las sociedades tienen reglas por muy básicas que sean y lo importante es que influyan en las decisiones de tus personajes. Puede que sean terriblemente impulsivos y no piensen en las consecuencias de sus actos antes de llevarlos a cabo, pero seguramente terminarán por afrontarlas en algún momento.

5 - ¿Y tú, de dónde eres?

El clima, la geografía, las horas de luz… todas esas cosas tienen influencia en nuestra forma de ser. No estoy hablando de un país a otro, sino incluso de una ciudad a su vecina. Cada lugar tiene su propia identidad. Por ejemplo, hay regiones en que la gente es abierta, en otras son cerrados, alegres, serios, graciosos, secos… Eso no significa que tus personajes tengan que ser todos iguales, pero quizá su comportamiento choque comparado con la gente que los rodea.

¡Qué simpático eres para ser de Bordería de la Ranciez!

¿Es esto imprescindible? No, en absoluto. Queda resultón y le da más realismo, pues también. Sin embargo, este tema cobra importancia cuando los personajes viajan. Lo normal es que cuando visitas otros lugares, te choquen las diferencias. Si los habitantes de tu tierra son cerrados, te sorprenderá que otros sean acogedores, por ejemplo. Tener claro cómo son las gentes de los distintos lugares de tu mundo, puede proporcionarte todo tipo de ideas.

Otra cosa a tener en cuenta relacionada con el tema de viajar es si tu personaje ha vivido siempre en la misma ciudad o si se ha movido mucho. De esto puede depender no solo que si se decide a viajar por primera vez le sorprendan ciertas cosas, sino que sus motivos para desconfiar de un extranjero, por ejemplo, pueden ser muy diferentes. O si se ha mudado muy a menudo es posible que no se sienta tan apegado a la ciudad en la que vive y a sus vecinos como si ha crecido allí.

6 - ¿Y cómo es él? ¿A qué dedica el tiempo libre?

El mundo tiene una gran importancia a la hora de determinar algunos detalles que, si bien no son imprescindibles per sé, ayudan a que los personajes dejen huella. Pinceladas como qué tipo de cosas le gusta hacer en su tiempo libre. Quizá si vive en un pueblo de mala muerte al que no llega ni el aire cuando se pierde, en lugar de leyendo libros, tu personaje habrá tenido que encontrar otra forma de entretenerse. Las muletillas, las manías y los tics pueden ayudar a que la gente recuerde a un personaje determinado en una historia coral.

¿Cuántos de tus personajes tienen alergia a algo o no pueden comer cierto alimento porque les sienta mal? ¿Cuál es esa comida que han aborrecido de tanto comerla porque su madre se la daba un día sí y otro también? Esto suele depender de la economía local.

Y hasta aquí las sugerencias que se me han ido ocurriendo sobre este tema. Como de costumbre, son cosas que me gusta encontrar como lectora. ¿Es tu historia peor por no incluirlas? En absoluto, quizá no le hace falta. Me limito a dar ideas basadas en mis gustos por si alguna te resulta de utilidad. ¿Crees que me he dejado algo importante? ¿Cuáles son las cosas que te gusta encontrar a ti?

Para todos aquellos que no habían disfrutado antes del dudoso honor de enfrentarse a mi ARTE hombrepalista, aclaro que todas las imágenes son originales y han surgido a partes iguales de una mente enferma y una mano inútil: la mía. Y sí, la cutre-calidad de las fotos también es marca de la casa.

 

2 comentarios en “6 ideas para que tu personaje viva en su mundo

  1. Me encantan todos estos aportes, Virginia. Los tengo en cuenta para el futuro. Son todas ideas genialérrimas. Yo en la última novela que escribí, no sé si te lo he contado ya, mis excusas si ya lo he hecho, usé diferentes acentos. Creo que en la siguiente repetiré porque fue muy divertido y a las betas les encantó descubrirlos.

    Lo de las desigualdades en la educación recibida es muy buena.

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