Los mundos de Vir

Tranquilidad que no voy a irme en mi nave espacial (pido disculpas por el chiste malo, pero una es ya viejuna y hay que perdonarle estas cosas).

Dibujo cutre con hombres palo: Yupi, Astraco y yo junto a la nave espacial de Yupi.
Vale, me he pasado. Si dejas de leer aquí, lo comprenderé.

Hace cosa de un par de meses (o cinco o diez que una no sabe casi en qué año vive, como para saber el mes), una compañera escritora preguntaba cuáles creíamos que eran las características más importantes que había que tener en cuenta al trabajar en la creación de nuestro mundo para que resultase creíble al lector. Comencé a enumerar cosas a medida que me venían a la cabeza, consciente de que me estaba dejando muchas en el tintero. Algunas de ellas, sencillas y fáciles de utilizar, pero con un gran impacto en el realismo. 

Ya he comentado en alguna ocasión que trabajo con una lista interminable de documentos para sacar adelante mis textos (es posible que antes de que termine el año haga una entrada al respecto para que puedas reírte a mi costa). En lo que respecta a la construcción de los mundos de mis novelas (el famoso worldbuilding) tengo tres o cuatro. 

Tanto el número como el nivel de detalle dependen de la relevancia que el mundo tenga en la historia. En general, considero que un mundo creíble y realista es sumamente importante, pero también es cierto que no es necesario al mismo nivel de detalle cuando escribes un relato, una novela o una saga.

He pensado compartir algunas de las cosas que me ayudan a mi, no solo a la hora de escribir sino a la hora de sumergirme en un libro como lectora, por si pueden resultarte interesantes. Algunos de los detalles que menciono merecen un mayor desarrollo que el que esta entrada podría ofrecer y por ello es posible (o no) que continúe hablando durante los próximos meses de temas como la relación entre los personajes y su mundo o cómo construir religiones o creencias que tengan sentido.

¡Vamos allá!

1. Datos básicos

No voy a centrarme mucho en este punto porque creo que más o menos todos tenemos una idea de cuáles son, aunque el número de información que considero básico depende del tipo de historia (si te interesa que explique en más detalle alguno de ellos, dímelo en los comentarios). 

Me refiero a cosas necesarias para centrar al lector dentro de la historia, como, por ejemplo: época y nivel de avances tecnológicos, si existe o no la magia y cómo funciona, el tipo de terreno, el clima, las razas, especies animales y vegetales, el sistema político o las relaciones sociales.

Tal vez sea algo personal, pero cuando estoy leyendo una historia (normalmente esto solo me ha ocurrido con relato) y llevando más de la mitad aún no sé si es ciencia ficción, fantasía o costumbrismo, muy buena tiene que ser para que no me deje un mal sabor de boca.

2. ¿Un mundo o varios?

No es lo mismo desarrollar toda la historia en una ciudad o un país, que hablar de continentes o planetas. Si los personajes cruzan fronteras tendrá que notarse un cambio en mayor o menor medida. Esto ocurre incluso cuando hay un imperio decidido a conquistar y unificarlo todo. Antes de que la llegada de ese imperio seguramente ya existía una sociedad con unas costumbres propias que muy probablemente harán que el modo de asimilar la nueva normativa impuesta sea muy diferente. 

Además, por mucho que insistan, amenacen y castiguen, hay tradiciones que dependen de cosas externas; como el clima, por ejemplo. Aunque un tirano decida que todos los días a las ocho de la tarde hay que salir semidesnudo a rendir homenaje al sol, en tu país con temperaturas bajo cero en el que anochece a las cuatro, lo van a llevar regular.

Dibujo con hombres palo: dos señores rezando mientras otro les apunta con una pistola, hay iglús, una foca y la luna en el cielo rodeada de estrellas.
Pobrecicos míos, van a morir congelados.

Aunque toda la trama ocurra dentro de un mismo país, también existirán diferencias entre las distintas ciudades, aunque sean quizá más sutiles. No es lo mismo vivir en una zona costera que en el interior. En una zona montañosa de difícil acceso que un lugar de paso de una ruta comercial. Habrá una base común, sí, pero dejar caer pequeñas diferencias da un toque muy creíble al mundo.

Personalmente, cuando me encuentro una historia en que todas las sociedades son prácticamente iguales a pesar de encontrarse en lugares muy diversos y alejados entre sí, pierdo gran parte del interés en la ambientación.

3. Ley y castigo

No es algo que haya que dejar claro en la historia porque quizá ningún personaje incumple la ley y nadie necesita saber cuáles son las consecuencias, pero espero que la persona que escribe la historia sí que lo sepa, porque la ley y, especialmente, los castigos tienen importancia a la hora de que nuestros personajes actúen de un modo u otro.

Hay algo que no he comentado al principio y es fundamental. Desde mi punto de vista, toda persona que escribe debería tener en cuenta que el mundo no se construye para soltar toneladas de información y presumir de lo mucho que nos lo hemos currado, sino que lo definimos en detalle porque el entorno es clave a la hora de construir nuestra personalidad como individuos. Por lo tanto, si al mundo se le ven las costuras es muy posible que los personajes no sean tan realistas como podrían.

Me ha sucedido al leer un libro (estoy pensando en uno concreto en este momento, pero no quiero hacer spoiler) en que ciertas actividades se castigaban con horribles torturas e incluso la pena de muerte y los adultos tomaban decisiones absurdas sin pararse a pensar un momento en las consecuencias. Normalmente ocurre con personajes secundarios que deben morir ejecutados y generar impacto. Muchas veces estas decisiones no tienen ni pies ni cabeza y hacen que quiera tirar el libro por la ventana. 

Los personajes no pueden ignorar por completo el mundo en el que viven. Si van a correr el riesgo de morir ejecutados, la recompensa que esperan debería merecer la pena.

4. El transporte

Otro punto que tiene un peso muy importante en la historia y mucha gente pasa por alto. Si los personajes van a caballo o andando no pueden atravesar un reino entero en dos días a menos que la historia se haya tomado la molestia de explicarme que el reino es de tamaño bolsillo. 

A la hora de planificar una historia hay que tener en cuenta cuánto tarda la gente en ir de un sitio a otro y cómo de seguro es. Pero no solo eso, también hay que mantenerlo constante a lo largo de la trama por mucho que nos cueste (salvo que aparezca un adelanto tecnológico o un tratado o lo que la imaginación te dicte y que justifique el cambio).

5. Historia y religión

Mucha gente confunde la importancia del pasado y de la religión con contarme lo que ocurrió en su mundo inventado a lo largo de los siglos o explicarme en detalle las creencias de todo el mundo. No es necesario, de verdad. En general cuando cogemos un libro nos interesa la historia presente o futura y, por tanto, espero que me cuenten únicamente lo que es relevante para entender cómo se ha llegado a esta situación o lo que tendrá consecuencias en lo que ocurrirá a continuación.

Dibujo con mujer palo: una pobre lectura es sepultada por un montón de personajes históricos y santos varios.
¡No me entierres en datos irrelevantes! ¡Noooooooooo!

Sin embargo, espero que la persona que lo ha escrito sí conozca tanto la historia (a grandes rasgos al menos), como las religiones que pueblan su mundo. Hay una forma que a mí me gusta mucho de dar realismo a una novela sin ahogar a la gente en datos históricos: el lenguaje. Nuestra lengua está plagada de expresiones que hacen alusión a sucesos históricos de todo tipo y lo mismo ocurre con la religión. Podemos hablar de que se va a armar la de San Quintín y también de que se va a armar la de Dios es Cristo, por ejemplo.

También la sociedad en que vivimos tiene un gran impacto, ahí tienes la moral del Alcoyano o la necesidad de inventarme en la novela que estoy escribiendo una expresión que sustituyera a «en peores plazas hemos toreado» (te lo suplico de rodillas, si en tu libro no existe alguna cosa, ten cuidado de que las expresiones que utilizas no hagan referencia a ella porque a veces chirría muchísimo).

Además de aportar realismo al mundo, pueden servir para diferenciar personajes y dotarles de personalidad (no es lo mismo mentar al caballo de Espartero que emplear citas en latín). En este sentido, las supersticiones también pueden dar mucho juego, úsalas sin miedo.

Reconozco que es uno de mis recursos favoritos como lectora. Cuando en una historia ningún personaje utiliza una expresión propia de su mundo (especialmente cuando se cabrea o maldice su mala suerte) normalmente no me doy cuenta. Sin embargo, cuando está ahí, los personajes me parecen más vivos y su entorno mucho más real. Tener un lenguaje propio no consiste únicamente en crear un idioma, pequeños detalles como este pueden ser suficientes.

6 - Los dineros

La economía no es tan emocionante como las luchas con espada o sable láser, en eso te doy la razón. El dinero es un tema de conversación muy feo. Sin embargo, es un mal necesario. O bien lo tienes por nacimiento (e incluso en este caso quizá quieras trabajar) o bien tienes que encontrar el modo de ganarte el sustento. Con nuestros personajes pasa algo parecido. No puede ser que se alimenten de aire (salvo que sea una particularidad especial de tu mundo); deberán vivir o malvivir de algún modo.

Por lo general, lo más frecuente es tirar de profesiones genéricas de esas que valen para todo (Fulanito trabajaba en una oficina. ¿Haciendo qué? Ni lo sabemos ni nos importa). Sin embargo, añadir profesiones relacionadas con la especificidades del mundo que hemos creado le da un toque de cohesión muy interesante. 

Y por favor, una vez le hayas asignado una profesión a uno de tus personajes, no te olvides de que todo trabajo tiene unas responsabilidades asociadas. Me encuentro historias en que la gente aparece a cualquier hora del día en que se la necesita para hacer avanzar la trama y el adulting no funciona así (ojalá).

Otra cosa bastante sencilla y que aporta mucho realismo es el definir una moneda o, mejor aún, varias. Sí, todos hemos leído cientos de historias en las que las cosas cuestan dos monedas de oro, tres de plata y cinco de cobre. No pasa nada (de hecho para un relato corto, permite centrarse en cosas más importantes), pero si esas monedas de oro, plata y cobre tuvieran un nombre (o incluso una forma en que se las conoce vulgarmente, como ocurría con los duros, por ejemplo), el asunto del dinero nos ayudaría a creernos un poco más ese mundo.

Si en tu historia existe más de un país, a menos que las monedas se hayan unificado por alguna razón, lo normal es que tengan no solo un nombre distinto, sino un valor diferente. La equivalencia dependerá del nivel de riqueza de cada cual y lo mismo ocurrirá con el poder adquisitivo de sus gentes. Si tu personaje viaja de un lugar modesto a uno rico, el precio de las cosas quizá le parezca desorbitado o, si ocurre al contrario, ridículamente barato. 

También se puede jugar con los productos; lo que es propio de la región suele tener un precio más reducido que lo que se importa, así cuando los personajes viajan, algunas cosas que en su país de origen eran un bien de lujo, en el lugar en que se encuentran podrían ser mucho más baratas y permitirles probarlas por primera vez.

Dibujo de mujeres palo: una mujer sonriente rodeada de oro con un billete en la mano y otra triste con solo una moneda
Mujer palo rica, mujer palo pobre.

La economía puede dar mucho juego a la hora de dar realismo a nuestro mundo ya que es algo con lo que todos convivimos habitualmente. Eso sí, úsala con mesura a menos que tu intención sea convertir tu novela en un tratado de comercio.

Esas son las ideas que me ha parecido interesante comentar, sin embargo, hay muchas más. ¿Y a ti? ¿Qué tipo de detalles te gusta encontrarte en los mundos de los libros que lees o añadir a los que creas?

Para todos aquellos que no habían disfrutado antes del dudoso honor de enfrentarse a mi ARTE hombrepalista, aclaro que todas las imágenes son originales y han surgido a partes iguales de una mente enferma y una mano inútil: la mía. Y sí, la cutre-calidad de las fotos también es marca de la casa.

8 comentarios en “Los mundos de Vir

  1. Estupendo resumen de las claves de la construcción de mundos. Yo sólo añadiría el calendario, que es un elemento muy importante de definición de un grupo social. Y si hablamos de mundos de fantasía o cifi que pueden no tener un sol y una luna, pues más todavía.

    • Cierto, muy buen apunte. Me había olvidado por completo de los calendarios. Utilicé este recurso en «Propósito, Logro, Duelo» y hay una página estupenda que en función de cómo hayas definido tu mundo te ayuda a generar un calendario que tenga sentido.

  2. grandes ideas, Virginia. Ojalá hubiera leído esta entrada hace unas semanas, creo que me hubiera venido muy bien para pulir la novela que ya entregué a la editorial. Hay cosas que sí incluí, pero otras lo hubieran hecho más real. En mi caso se trataba de una novela de fantasía, de esa mía que es más fantasía histórica en la que no hay magia ni seres mitológicos, ya tú sabeh, y en los diferentes lugares les puse distintos acentos para marcar la diferencia entre la gente. Y lo de las expresiones típicas del lugar es una idea que me parece genial, a mí también me gusta incluir alguna de esas. Lo hace todo más real.

Responder a Frida Cancelar respuesta